Monasterio y Real Sitio de San Lorenzo del Escorial

Hace poco que empecé a prepararme unas oposiciones de turismo y casualmente en uno de los temas hablan sobre un sitio que es de estos lugares que tienes al lado de casa y que no sueles tener la intención de ir a visitar porque piensas. “Ya iré, si lo tengo al lado de casa…” y que al final nunca vas porque prefieres visitar otras cosas que estén un poquito más lejos, pues eso es lo que me pasó a mi con el Monasterio del Escorial.

El Monasterio y Real Sitio del Escorial se encuentra en la Sierra de Guadarrama, en el municipio del mismo nombre. Está incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, y pensaréis… ¿cómo no ha ido esta chica a verlo antes? Pues esa pregunta me he hecho yo desde que fui a visitarlo y me encantó.

Este monumental edificio fue construido por el rey Felipe II en honor a San Lorenzo, ya que el día 10 de agosto (día de este Santo) tuvo lugar la primera derrota de las tropas francesas en la batalla de San Quintín, pero esa fue solo una de las razones. Otra de las razones de la construcción de este monasterio (quizá la más importante) es que su padre, el emperador Carlos V, encomendó a su hijo la decisión de elegir donde darle sepultura, por eso en este monasterio se encuentra una enorme cripta real.

Felipe II designó una comisión de arquitectos, canteros, médicos, etc., para ayudarle a elegir el emplazamiento idóneo para esta construcción, y decidieron que este lugar era perfecto porque se encontraba en el centro geográfico de la península ibérica, aunque la leyenda cuenta que en verdad fue escogido porque era donde se situaba la “puerta del infierno” y así podían cerrar esa entrada de lo maligno.

Respecto al interior del monasterio, nos encontramos con un montón de salas y patios interiores. Al primero que accedemos es al Patio de los Reyes, llamado así por las esculturas de seis reyes de Israel que decoran la fachada principal de la iglesia. Se trata de los reyes David, Salomón, Ezequías, Josafat, Josías y Manasés. La elección de estos reyes no es casual, se trata de reyes que participaron (en mayor o menor medida) en la construcción del Templo de Jerusalén.

Desde ahí accedemos a la grandiosa biblioteca, en la que podemos ver preciosos frescos que representan las “Siete Artes Liberales”: retórica, dialéctica, música, gramática, aritmética, geometría y astrología. En las estanterías se encuentran libros en diferentes lenguas (latín, griego, árabe…), encuadernaciones en oro, pero sobre todo destacan las “Cantigas de Alfonso X el Sabio” y el “De Baptismo de San Agustín”, que es el libro más antiguo de la biblioteca. También encontramos diferentes artilugios astrológicos. Lamentablemente, las fotos no están permitidas en el interior, por lo que si lo que queréis es ver de lo que hablo, tendréis que ir a visitarlo.

Otra de las salas que se pueden visitar es el Panteón de los Infantes, donde están sepultados los hijos de los reyes que no pudieron acceder al trono y las reinas que no engendraron ningún heredero. Estas tumbas están construidas en su mayoría en mármol. Algo que a día de hoy por la situación no he podido visitar es el Panteón Real, pero os aseguro que más adelante cuando vuelva a Estar abierto al público, volveré para verlo.

Tras visitar los panteones, se accede al Palacio de los Austrias, en este podemos encontrar los Cuartos Reales y la Sala de Batallas, una sala de 55 metros de largo con pinturas al fresco que representan pasajes de las más famosas batallas ganadas por los ejércitos españoles. Aunque me gustaría hablaros de todas y cada una de las estancias y de lo que podéis ver en ellas, me he decantado por estas que fueron las que más me gustaron y así os creo algo de curiosidad para que vayáis a visitarlo. Este monasterio se puede visitar casi cualquier día del año (hay una pequeña lista que específica qué días no es visitable y porqué) y el precio actualmente es de 6€, aunque este precio solo está vigente hasta el 15 de diciembre de este año. La verdad es que es un sitio que merece la pena y cerca tenemos buenos restaurantes, bares, cafeterías… Así que podéis visitarlo y pasar el día. Puede que os guste este monasterio, o quizá prefiráis algún otro enclave de la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, porque como todo en esta vida… Es cuestión de gustos, y para gustos, lugares.

 

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